Crítica Literaria: Papeles en el Viento


La novela se lee en un suspiro, sus más de cuatrocientas páginas sinceramente no se sienten. Esto se debe a que más del noventa por ciento de la trama consiste en diálogos, los cuales están llenos de humor y retratan muy bien como es la relación entre hombres que se quieren mucho y que se guardan una gran confianza.


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Papeles en el Viento es una novela del escritor argentino Eduardo Sacheri, quien es mayormente conocido por una obra anterior, llamada La Pregunta de sus Ojos (2005). Dicha historia, tras unos años de su publicación, fue llevada al cine con el nombre El secreto de sus ojos, película que en el año 2010 ganó un Oscar como mejor película extranjera. La novela que hoy nos convoca también ha sido adaptada para el cine y se encuentra en cartelera desde el 12 de noviembre en los cines del país.

A diferencia de La Pregunta de sus Ojos, Papeles en el Viento no debe entenderse como un drama, sino que más bien como una comedia, pero que nace de una desventura bastante grande.

Cuatro mejores amigos desde la infancia han mantenido unida y firme su relación aunque sus vidas sean diferentes. Sus profesiones son distintas, así como también sus recursos económicos, pero hay algo que trasciende todas las diferencias, algo que los une como si fuese un gran lazo: el fútbol.

En Argentina el fútbol es una pasión incluso más grande de la que vivimos en nuestro país (lo cual es mucho), se forman verdaderos clanes y familias que darán todo por el amor a determinado equipo, tanto en los buenos tiempos como en los malos. Entender esta especie de “culto” al fútbol será clave para dejarnos seducir por la obra de Sacheri.

Todo habría marchado viento en popa con estos amigos si no fuera porque uno de ellos, apodado “El Mono” (Alejandro) ha fallecido producto de un cáncer de páncreas, dejando en el mundo a una pequeña hija, que si bien tiene una madre, los amigos del Mono entienden y asumen que no deben dejarla sola. El problema es que su padre, tras haber sido despedido de una prestigiosa empresa de software porque simplemente no quiso trabajar más en ella, se ha gastado aquella millonaria indemnización de despido en comprar a un jugador de fútbol, apenas un muchacho, que prometía convertirse en toda una estrella. Esto es debido a que el Mono siempre quiso ser futbolista, pero al no conseguirlo, estudió Análisis de Sistemas y su carrera fue siempre en ascenso y llena de éxitos, pero nunca dejó de profesar un gran amor por el fútbol.

Los tres amigos restantes (ahora que el Mono ya no está), Fernando (hermano del Mono), el Ruso y Mauricio, no escatimarán en esfuerzos y artimañas para vender a esta joven promesa, para así recuperar el dinero invertido en él y poder entregarle a la hija de su fallecido amigo una pensión que le permita vivir con holgura y tranquilidad. El problema es que el chico futbolista es un completo fiasco, no mete un solo gol y en el equipo en que se encuentra muy pronto piensan darle su “pase libre”, que no es otra cosa que una suerte de despido ya que nadie lo quiere como jugador, es un completo desastre.

No obstante este gran problema, los tres amigos pasarán más de un año tratando de vender al chico a un buen equipo, recurriendo a todo lo que se les ocurra, lo que muchas veces rayará en lo ilegal. Los ojos están puestos en algún equipo árabe, y el gran carisma que identifica a los argentinos será una de las claves para que la empresa tenga éxito.

Tan pronto comienza la novela sabremos que el Mono ha muerto, pero a medida que las páginas avanzan sabremos más acerca de su historia, de la amistad que lo une a los demás y cómo fue que se desencadenó la enfermedad, mientras que de forma paralela viviremos en tiempo presente las aventuras y desventuras de los amigos para vender al pibe Pittilanga.

La novela se lee en un suspiro, sus más de cuatrocientas páginas sinceramente no se sienten. Esto se debe a que más del noventa por ciento de la trama consiste en diálogos, los cuales están llenos de humor y retratan muy bien como es la relación entre hombres que se quieren mucho y que se guardan una gran confianza. Sin embargo, el uso de gran cantidad de modismos argentinos podría poner en aprietos al lector extranjero, como lo somos nosotros, pero tras un par de páginas se logran comprender los dichos (o Google de seguro nos dará alguna ayuda).

Este no es un libro de fútbol, sino que aborda la pasión que provoca en los hombres y lo que son capaces de hacer en su nombre. Es una novela sobre la amistad verdadera, aquella cultivada durante toda la vida. Sacheri sin duda se maneja muy bien en mantener también una relación de amistad entre autor y lector, haciéndole cómplice, convirtiéndolo en un amigo más del Mono.

Papeles en el Viento nos cuenta un drama, pero su desarrollo es muy cómico. Será una lectura trascendental para los amantes del balompié (hombres y mujeres) pero para quienes no vibramos tanto con dicho deporte, nos parecerá una novela entretenida, con muy buenos personajes, pero que no pasará de ser una divertida lectura de verano. Por mi parte, la forma en que todo se resuelve me parece un poco inverosímil, siendo que todo el resto de la historia sí es muy creíble, pero lo cierto es que así es el típico hermano argentino, capaz de transformar las cosas corrientes casi como si fueran fantasía. Por ejemplo, nadie pensó que existiría un Papa argentino y así terminó siendo. Si bien la profundidad de la trama no es tan intensa como en La Pregunta de sus Ojos, esta novela no defraudará a los lectores y otorgará más de una carcajada.



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