Crítica Literaria: Serafina y la Capa Negra


No son las batallas que ganamos o perdemos las que nos definen, sino aquellas que estamos dispuestos a librar.


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Por Pamela Rojas. Inspiradora de lectores en la Biblioteca Libre.



Serafina es una niña distinta a las demás. Lo sabe desde que era muy pequeña, ya que su cuerpo no es del todo igual al de los demás y se le da muy bien moverse por la noche, su territorio mientras todos duermen. Y es que no puede ser de otra forma, pues en la Casa Biltmore nadie sabe de su existencia. Su padre es el mecánico de la mansión de los Vanderbilt y han vivido ocultos en el sótano desde que Serafina tiene memoria. Aunque no logra entender del todo las razones de su padre y tiene más preguntas que respuestas, sabe que, si llegaran a descubrirlos, el trabajo de su padre y su “hogar” se verían en peligro. Es por ello que Serafina se mantiene oculta, nadie debe saber que existe, nadie debe verla ni oírla y está terriblemente sola. A veces, se aventura más allá del sótano y desde lejos observan a los habitantes de la Casa Biltmore, tanto a los sirvientes como a sus señores y visitas ilustres. ¡Qué daría por hablar con ellos! ¡Qué daría por tener amigos! Sin embargo, debe contentarse con imaginar que es amiga de alguno de los mozos de cuerda, de las sirvientas, de los cocineros e incluso de alguna de las jóvenes visitas de la familia Vanderbilt e imaginar los diálogos que tendrían y las increíbles aventuras que juntos podrían llegar a tener. En otras ocasiones observaba el rostro de todas las mujeres que visitaban la casa, ¿sería alguna de ellas su madre?

Deseosa de ser un aporte en aquella mansión donde todos iban y venían llevando a cabo sus quehaceres, su padre le dio un título: ella era la JBAR, Jefa de la Brigada Anti Ratas. Orgullosa de aquel cargo, Serafina recorre los oscuros pasadizos del sótano persiguiendo ratas, capturándolas y liberándolas en el linde del bosque, pues después de matarlas un par de veces y dejarlas junto a la cama de su padre para que observara lo buena que era en su labor, se dio cuenta que lo más entretenido era perseguirlas y no matarlas. Un día, mientras perseguía a sus presas, ve y escucha algo que no podrá sacarse de la cabeza. Un hombre con una elegante capa negra llevaba a rastras a una de las bellas muchachas que se alojaba en la mansión de los Vanderbilt. La joven intentaba librarse desesperadamente, llena de pánico y Serafina es la única testigo. En cada fibra de su cuerpo puede sentir el terror, el terror que siente la joven y el suyo propio; algo en ese hombre es escalofriante y angustiante, pero Serafina sabe que debe hacer algo. Tal vez, solo tal vez, si lograba salvar a esa joven de aquel peligro, podrían ser grandes amigas, como en aquellos libros que a veces sacaba a escondidas de la biblioteca de la mansión. Superando ese miedo paralizante, se lanza al ataque, justo para ver como la capa de aquel hombre envolvía a su futura amiga para engullirla y hacerla desaparecer ante sus ojos. ¿Estaba segura de lo que acababa de ver? La joven había desaparecido y no había rastro alguno de ella. Rápidamente, Serafina comienza una huida desesperada de aquel hombre, entendiendo que, si se deja alcanzar, correrá la misma suerte que la joven. Con mucha dificultad, y utilizando todas sus habilidades para moverse en la oscuridad y esconderse en pequeños recovecos del sótano, Serafina logra zafarse del misterioso hombre. Sin embargo, una vez que se siente a salvo y en su hogar, su padre no cree su historia. Para él no es más que la imaginación de su pequeña hija.

Con la angustia de la incredulidad de su padre y la certeza del miedo vivido, Serafina saldrá a buscar respuestas e intentará alertar a las personas en la mansión, desafiando por primera vez la idea de dejarse ver por alguien de la Casa Biltmore. En ese momento se encuentra con nada más y nada menos que con el joven amo Braeden, sobrino de los Vanderbilt. Estaba a punto de soltarle todo lo que había visto -y probablemente quedar como la vagabunda loca- cuando un barullo ocasionado por la señora Brahms distrae a todos: Clara, su hija, había desaparecido. Serafina comprueba que, después de todo, sí había ocurrido una desaparición y Clara era el nombre de la muchacha que vio desaparecer en la capa negra. Ante la conmoción, el señor Vanderbilt organiza una búsqueda que registrará cada uno de los rincones de la mansión. ¡Debía alertar a su padre y esconder todo rastro de su vida en el sótano! Serafina aprovecha la distracción de todos para avisar a su padre, aunque en su pecho la angustia no cede, y que su padre no crea su historia hace que las preguntas que siempre ha ocultado en su corazón salgan flote. ¿Es que acaso su padre se avergonzaba de ella? ¿Por qué se comportaba así? Al increparlo, su padre decide exponer su verdad: Serafina es una criatura de la noche. Aquellas revelaciones llenan de más inquietudes a la pobre Serafina, pero de una cosa si está segura: debe ayudar a Clara Brahms como sea.

Serafina y La Capa Negra, es un thriller para lectores jóvenes que combina el misterio y la fantasía bastante bien. Serafina está sola, es invisible en una casa llena de gente y es perfectamente autosuficiente. A lo largo del relato, la muchacha irá descubriendo sus propios orígenes y que la amistad, al igual que la familia, puede darse de las formas más insólitas. Robert Beatty logra crear un mundo de fantasía para lectores entre los 9 y los 12 años, siendo su novela reconocida en Goodreads como el mejor libro Middle Grade del año 2015, en donde los misterios, el suspenso, lo desconocido y la magia se presentan de una forma única. Su personaje principal irá evolucionando, dejando a tras su inocencia para buscar su verdadera identidad y dejar de ser invisible. La segunda parte de Serafina, Serafina and the Twisted Staff, ya vio la luz en Estados Unidos y mientras, espero ansiosa su publicación en español para descubrir las nuevas aventuras que vivirá esta increíble muchacha.

Serafina y la Capa Negra
. Robert Beatty. Alfaguara Infantil y Juvenil, junio de 2017. 352 páginas.